
El exagerado crecimiento demográfico, está agotando aceleradamente los recursos naturales del planeta y generando mayor contaminación, en la medida en que el hombre mantiene un constante crecimiento industrial para satisfacer sus necesidades. Este crecimiento industrial trae consigo: (desechos tóxicos de tipo doméstico, el efecto invernadero, las lluvias ácidas y contaminación de los ríos, lagos y mares), todos los cuales venían siendo los principales problemas de contaminación para la humanidad. Pero hasta hace poco, no se conocía a ciencia cierta sobre la gravedad que hoy reviste la destrucción de la capa de ozono cuyo agujero ha alcanzado una extensión mucho mayor que el doble de la extensión territorial de los Estados Unidos, y sabiendo que la capa de ozono es la que nos protege de las mortíferas radiaciones ultravioleta proveniente del sol. Hoy por hoy,ésto se ha convertido en un dolor de cabeza que enfrenta la humanidad. El análisis de la disminución de la capa de ozono viene a representar un problema en el ámbito mundial y nacional ya que la capa de ozono protege a la tierra de los efectos nocivos de la radiación solar, sigue en peligro ya que se utilizan comercialmente muchas sustancias que la dañan. Los estudios científicos desarrollados en los últimos años han demostrado que productos fabricados por la industria química son responsables de la destrucción progresiva de eta capa de ozono sobre la Antártida. El deterioro de la capa de ozono puede ser motivado por periodo de incidencia en la atmósfera durante el invierno aural. Científicos venezolanos afirman que existe una relación entre temperatura, humedad y el dióxido de carbono. En Venezuela el uso de clorofluorcarbonos es legal y permitido mientras que en las llamadas naciones desarrolladas su utilización está penada por la ley.
El ozono fué descubierto y nombrado por Schoenbein en 1840. Este investigador lo obtuvo a partir de oxígeno sometido a descargas eléctricas intensas, pero en 1861 Addlin estableció la composición de su molécula a partir de los volúmenes y densidades relativas de oxígeno y ozono. Durante varios años, a partir de finales de la década de 1970, los investigadores que trabajan en la Antártida detectaron una pérdida periódica de ozono en las capas superiores de la atmósfera por encima de la Antártida. Otros estudios mediante globos de gran altura y satélites meteorológicos indican que el porcentaje global de ozono en la capa de ozono de la Antártida está descendiendo. Vuelos realizados sobre las regiones del Artico, descubrieron que sobre de ellas se gesta un problema similar. En 1985, una convención de las Naciones Unidas, conocida como Protocolo de Montreal, firmada por 49 países, puso de manifiesto la intención de eliminar gradualmente los clorofluorcarbono de aquí a finales de siglo. En 1987, 36 naciones firmaron y ratificaron un tratado para la protección de la capa de ozono. La Comunidad Europea (hoy Unión Europea) propuso la prohibición total de clorofluorcarbono durante la década de 1990 en 1989, propuesta respaldada por el presidente de Estados Unidos George Bush. Con el fin estudiar la pérdida de ozono , escala global, en 1991 la NASA lanzó el satélite de investigación de la atmósfera superior, de 7 toneladas. En órbita sobre la tierra ,a una altitud de 600Km ,la nave mide las variaciones de la concentración de ozono a diferentes altitudes y suministra los primeros datos completos sobre la química de la atmósfera superior. La estructura molecular del ozono fue estudiada ampliamente durante años.
El ozono es un gas compuesto por moléculas de tres átomos de oxígeno. Rodea al planeta Tierra en forma de capa que absorbe los rayos ultravioleta y protege al hombre de los efectos negativos de los rayos solares. Es una zona de la atmósfera de 19 a 48 km por encima de la superficie de la Tierra. En ella se producen concentraciones de ozono de hasta 10 partes por millón. El ozono se forma por acción de la luz solar sobre el oxígeno. Esto lleva ocurriendo muchos millones de años, pero los compuestos naturales de nitrógeno presentes en la atmósfera parecen ser responsables de que la concentración de ozono haya permanecido a un nivel razonablemente estable. A nivel del suelo, unas concentraciones tan elevadas son peligrosas para la salud, pero dado que la capa de ozono protege a la vida del planeta de la radiación ultravioleta cancerígena, su importancia es inestimable. Por ello, los científicos se preocuparon al descubrir, en la década de 1970, que ciertos productos químicos llamados clorofluorocarbonos, o CFC (compuestos del flúor), usados durante largo tiempo como refrigerantes y como propelentes en los aerosoles, representaban una posible amenaza para la capa de ozono. Al ser liberados en la atmósfera, estos productos químicos, que contienen cloro, ascienden y se descomponen por acción de la luz solar, tras lo cual el cloro reacciona con las moléculas de ozono y las destruye. Por este motivo, el uso de CFC en los aerosoles ha sido prohibido en muchos países. Otros productos químicos, como los halocarbonos de bromo, y los óxidos nitrosos de los fertilizantes, son también lesivos para la capa de ozono.
El ozono se encuentra muy desigualmente repartido en las capas atmosféricas; las inferiores lo contienen a partir de los 20 Kms de altura. Va aumentando su proporción para alcanzar la mayor densidad hacia los 50 Kms y disminuir posteriormente hasta los 80. Por esta razón ,recibe el nombre de ozonosfera (capa de ozono) la zona comprendida entre los 35 y 80 Kms, la cual se halla encima de la estratosfera y debajo de la ionosfera. La formación del ozono atmosférico es debido al bombardeo de las moléculas de oxígeno por iones y electrones procedentes del sol y su presencia en la atmósfera hace posible la absorción de la casi totalidad de la radiación ultravioleta del sol que incide sobre la Tierra, de modo que evite la acción destructora de los órganos vivos que llevaran a cabo la radiación procedente del Sol sin el filtro de la capa de ozono gaseoso. La cantidad de ozono en la atmósfera varia según el lugar y el tiempo, aumenta desde las zonas tropicales a los polos y experimenta una oscilación anual imperceptible en el ecuador y de la mayor amplitud en los polos, con un máximo en la primavera y un mínimo en el otoño.
En la superficie de la Tierra, el ozono resulta perjudicial para la vida, pero en la estratosfera, a una distancia entre 15 y 50 kilómetros, forma una verdadera capa protectora de los rayos ultravioletas provenientes del sol, ya que actúa como una pantalla que filtra dichos rayos; por lo que ésta es, indudablemente ,su función especifica en la estratosfera, que es donde se encuentra en estado natural y es allí donde absorbe las peligrosas radiaciones ultravioletas provenientes del Sol, mientras que deja pasar la luz visible para soportar la producción de las plantas que forman la base de las cadenas alimenticias.
La capa de ozono, según investigaciones científicas, se está reduciendo entre un 2 y 3 % cada año. La disminución del espesor de la capa de ozono fue por mucho tiempo un misterio. Explicaciones ligadas a los ciclos solares o características dinámicas de la atmósfera, parecen infundadas y hoy por día parece probado que es debido al aumento de las emisiones del freón (Clorofluorcarbono o C.F.C), un gas que se usa en la industria de los aerosoles, plásticos y los circuitos de refrigeración y aire acondicionado. El CFC es un gas liviano que se eleva hasta la estratosfera y debido a que es muy estable puede permanecer allí por centenas de años. Sin embargo, los rayos ultravioletas, en contacto con el CFC, producen una reacción química que libera el Cloro y el Bromo y produce la destrucción del ozono. Así, los mismo rayos, que ya no son los detenidos, alcanzan la superficie de la tierra en mayor cantidad e intensidad. Hasta hace apenas siete años, la destrucción de la capa de ozono debida alas emisiones de CFC, era considerada como una amenaza remota, como algo de la ciencia-ficción. Pero pocas cuestiones han alcanzado tanta importancia como lo sucedido con este problema entre 1985 y 1986, pues nuevos descubrimientos han puesto en evidencia que se trata de algo verdaderamente urgente. Los investigadores descubrieron que en la Antártida se ha producido una impresionante disminución de esta capa protectora desde 1979. Así, aquello que hoy se conoce como "hueco del ozono", ya ha alcanzado una dimensión igual al doble de la superficie de los Estados Unidos. La agencia para la protección del ambiente de los Estados Unidos (EPA) calcula que un aumento constante del CFC en 2,5% por año, puede provocar un millón de muertos por cáncer en la piel solamente en los Estados Unidos y poner en peligro de muerte a otras 20.000 personas. Asimismo, la EPA sostiene que el aumento de las radiaciones ultra violetas incrementa las infecciones por herpes y parásitos. Con todo, parte del uso del freón en realidad es superfluo, ya que podría sustituirse con productos similares y con la vuelta sistemas viejos, tales como nebulizadores en vez de aerosoles en los desodorantes y el propano en las espumas de afeitar, por ejemplo. El problema de la reducción de las emisiones de CFC es pues, una confrontación entre los intereses de la industria y la salud global del planeta.
Para 1974, los científicos empezaron a sospechar que los clorofluorcarbonos (CFC) son gases que destruyen el ozono. Y, no obstante ,hay CFC por todas partes. Se utilizan para fabricar todo tipo de producto de espumas de plástico: desde el aislante de espuma en la rama de la construcción hasta los vasos y envases para las llamadas "comidas rápidas". Se utilizan como gas impulsor para los sprays de aerosol, como refrigerantes en los aparatos de aire acondicionado y frigoríficos, como disolventes para limpiar equipos electrónicos y muchos usos más. Estos compuestos son muy estables por lo que su destructibilidad persiste y, cuando salen de algunos de los materiales nombrados anteriormente, son arrastrados lentamente hasta la atmósfera. Allí, al ser bombardeado por los rayos ultravioleta, finalmente se descomponen y liberan al verdadero asesino del ozono, el cloro, el cual danza con las frágiles moléculas de ozono, a las que destruye y de las que luego se aleja intactas, dando vueltas hasta que se encuentra con otra molécula de ozono a la que también destruye. Una molécula de cloro puede continuar de este modo por más de un siglo, destruyendo así unas 100.000 moléculas de ozono. Y, en el futuro existe un riesgo de destrucción importante, por el posible aumento del cloro en la estratosfera. La destrucción de la capa de ozono se origina, entre otras causas, por las deforestaciones y el constante bombardeo de la atmósfera con los llamados gases invernadero, producido por los diversos contaminantes liberados desde la tierra. Estos gases, emitidos por las centrales eléctricas que utilizan carbono y petróleo (dióxido de azufre y oxido de nitrógeno). Así como el empleo de contaminantes como los clorofluorcarbonos CFC que usan las industrias de aerosol, de la refrigeración, espuma plástica, solventes y propulsores, actúan como gases de invernadero sobre el planeta, que permiten la entrada pero no la salida de la radiación solar, aumentando así la temperatura de la Tierra. Las investigaciones científicas señalan que para fines del próximo siglo, la destrucción del ozono estará por el orden de 3 a 10 % por el uso de aerosoles. Respecto a la destrucción de la capa de ozono, se trata del único problema ambiental que ha encontrado una acción global unánime de todos los países del mundo. Para contrarrestarlo se ha limitado sistemáticamente la producción de gases CFC y halones en los próximos años. Los científicos creen que de eliminarse por completo la producción de sustancias que destruyen a la capa de ozono, el hueco detectado en la Antártida podría existir hasta el año 2.100. Podemos ver entonces la ironía de esta crisis relacionada con el ozono; allá arriba (estratosfera) donde lo necesitamos, lo estamos destruyendo y aquí abajo (troposfera) donde es venenoso lo estamos fabricando.
El ozono efectivamente sirve para resguardar nuestras vidas. Pero aquí abajo, en la troposfera, es un producto de la contaminación del hombre. El hombre libera enormes cantidades de hidrocarburos al aire, mayormente debido a la combustión de gasolina de los automóviles. La luz solar reacciona con estos hidrocarburos y produce ozono. El ser humano no está hecho para respirar ozono; recientemente, los científicos se han dado cuenta que es más peligroso para la salud humana de los que antes se pensaba. Hay quienes han hecho un llamado urgente a fin de que se tomen las medidas estrictas tocantes a la contaminación de ozono, pero de poco ha servido. Sin embargo, muchos piensan porqué no enviamos el ozono de la troposfera a tapar el hueco que hay en la estratosfera que es donde realmente se necesita. Esto tiene su respuesta lógica; y es el ozono que es demasiado inestable para semejante viaje; mucho antes de llegar a la estratosfera, se disgregaría. Algunos científicos han ideado proyectos fantásticos para transportar ozono a la estratosfera, mediante dirigibles o misiles. No obstante, admiten que el costo sería enorme. Por lo visto, la única solución seria no destruirlo allá arriba, ni fabricarlo acá abajo.
La Comunidad Europea ocupa el primer puesto, 39,9 % en la lista de los mayores productores de CFC, los gases responsables del desastre de la capa de ozono, según un informe presentado por la organización ambientalista GREENPEACE. El segundo lugar lo ocupa los Estados Unidos con el 37,7% seguido de Japón, que solo tiene el 12,3 % del mercado mundial de CFC, Europa del Este con el 7,2 %, China y los países en desarrollo con el 2,9 %. A pesar de los llamadas de alerta lanzadas por los ambientalistas, según GREENPEACE se ha hecho muy poco por proteger la capa de ozono, agregando que la producción mundial de CFC en los últimos sesefechas se expulsarán en el aire 8 millones de toneladas de CFC. Si no se interviene pronto para bloquear la producción de estas sustancias químicas, las consecuencias podrían ser graves sobre todo para la salud humana.
La salud humana se vería seriamente afectada por una serie de enfermedades que pueden aumentar tanto en frecuencia como en severidad tales como: Sarampión, herpes, malaria, lepra, varicela y cáncer de piel, todas de origen cutáneo. La exposición a la radiación ultravioleta ocasiona trastornos oculares y muy especialmente cataratas causantes de cegueras. Las radiaciones ultravioleta afectan la capacidad de las plantas de absorber la luz del sol en el proceso de fotosíntesis. También puede verse reducido el contenido nutritivo y el crecimiento de las plantas. El clima va a variar por las emisiones de CFC, las cuales pueden contribuir al calentamiento global. La atmósfera actúa como un invernadero para la tierra al dejar pasar la luz, pero retiene el calor. El aumento de la cantidad de ciertos gases aumenta la capacidad de la Tierra para bloquear el calor, lo cual causa temperaturas más elevadas y cambios climáticos. Los materiales de construcción usados en edificios, pinturas, envases y en muchos otros lugares, son degradados por la acción de las radiaciones ultravioleta. El nivel del mar aumentaría como consecuencia de la expansión de sus aguas, cuando se recalienten y derritan los glaciares. Sostienen los científicos que para el año 2050 el aumento del mar será de 0,3 a 1,2 metros, produciéndose inundaciones costeras y erosiones. También pronostican contaminaciones de suministros hídricos por la ausencia de agua salada y se verá afectadas la economía de las zonas costeras. Entre otros fenómenos extremos se producirán huracanes, ciclones, olas de frío intensos y tifones. La disminución de la capa de ozono parece hacerse cada día más evidente y dramática. Además del agujero existente sobre el Artico cerca del polo sur, recientemente se descubrió un nuevo hueco, sobre Australia y Nueva Zelanda. Según científicos australianos la disminución de la capa de ozono puede ser motivada por periodo de incidencia en la atmósfera durante el invierno. Si desaparece la capa de ozono desaparece también la protección de los rayos ultravioleta, principales causantes del cáncer de piel y de modificaciones genéticas en la flora y la fauna. La nave espacial "GALILEO" en su ruta hacia Júpiter, estudió la capa de ozono, determinando que el principal agujero es más grande de lo que se pensaba y está rodeado de una capa fina de hielo cristalizado. Algunos investigadores consideran que el hielo que recubre el agujero en la capa de ozono actúa como catalizador fotosensible y destruye todavía más el ozono. Es por esta causa que la capa de ozono está disminuyendo con mayor rapidez.
La destrucción de la capa de ozono nos obliga a tomar ciertas medidas de precaución aunque no es motivo suficiente para quedarse en casa o usar un traje de astronauta, antes de salir a la calle. La exposición excesiva de los rayos ha sido peligrosa y la disminución de la capa de ozono simplemente aumenta el riesgo. Sin embargo, la probabilidad de ser afectados por las radiaciones ultravioleta pude disminuir drásticamente si se siguen ciertas recomendaciones dadas por los médicos mucho antes de la destrucción de la capa de ozono se convierta en un tema esencial.
nta años, en vez de disminuir se ha multiplicado. De las 100 mil toneladas producidas en 1930 se pasó a un millón en el 60, a 10 millones en el 80, y a los 16 millones en 1990. Sé prevé que para el 2.000 se producirá unos 24 millones de toneladas. GREENPEACE señala que aproximadamente cuarenta industrias repartidas en 25 países del mundo, producen el CFC y otras sustancias que destruyen la capa de ozono. Los más importantes, sin embargo, solo cinco: La " Dupont", de los Estados Unidos, la "ICI" de Inglaterra, "Hoeschst" de Alemania, la "Atochem" de Francia y la italiana " Montefluos". Sin embargo, GREENPEACE señala que, a pesar de todas estas amenazas, la fecha limite que los países de todo el mundo han establecido para eliminar las sustancias químicas anti-ozono está muy lejana e insuficiente para reducir los daños a la atmósfera. Sustancias como el halos, CFC y tetracloruro de carbono no deberían ser producidos a partir del 2.000 y el metilcloroformo en el 2.005, pero según GREENPEACE, antes de estas.
GUILLERMO GARCÍA, 1º 4